El valor de compartir
Había una vez un niño
con un pan entre sus manos,
lo miró con hambre y pensó,
pero vio a otro a su lado.
Partió su pan en dos pedazos,
sin saber si volvería a comer,
y en ese gesto tan pequeño
aprendió lo que es querer.
Compartir no es perder,
es aprender a dar,
es hacer más grande el corazón
cuando decides ayudar.
Cuando compartes una sonrisa,
un juguete o tu tiempo también,
el mundo se vuelve más bonito
y tú creces sin darte cuenta, amén.
Porque compartir enseña valores,
amor, respeto y bondad,
y hace que los niños del mundo
caminen juntos en amistad.